Historia PDF Imprimir E-mail

La Jara    En el corazón de la comarca de la Jara y estratégicamente situado se encuentra el pintoresco pueblo de La Estrella. En su término se han hallado numerosos restos arqueológicos que demuestran la presencia de pueblos antiguos. Es el caso de las gentes del Calcolítico o Edad del Cobre que hace más de cuatro mil años construyeron el dolmen de La Aldehuela. Hay quien quiere hacer derivar la palabra Estrella de "stella", lo que quiere decir que nos encontraríamos ante un lugar de origen romano donde se encuentran enterramientos con estelas que llevan inscritas inscripciones sepulcrales en las que aparecen nombres latinos como Sereno, Apiano o Ifito. El hallazgo de numerosas monedas y objetos de bronce nos confirman esa presencia romana. El historiador Jiménez de Gregorio sugiere también que el nombre de "El Estrella" quiere decir en realidad "El castillo", y pudiera ser que la fortaleza en cuestión no fuera otra que el castro céltico encaramado en la cumbre de Sierra Ancha.

Después de la ocupación de Talavera de la Reina por Alfonso VI en 1085, se va repoblando el casi desierto territorio que se encontraba al sur del Tajo, con el previo abandono por las huestes bereberes de la cercana ciudad hispanomusulmana de Vascos. A toda la Jara comienzan a acudir pioneros, sobre todo colmeneros y ganaderos que desde Talavera van habitando las aldeas dependientes de la villa.

En el siglo XIV, Alfonso XI debía frecuentar estas tierras porque la sierra de La Estrella aparece en su libro de la Montería como "Real Monte". Aún quedan restos de una casa señorial de los Caballeros de Calatrava sobre cuya portada se conserva la cruz de esta orden militar. Otra gran cruz se encuentra en el interior de la propia iglesia. Existió un hospital en el pueblo que sin duda alojó a muchos de los peregrinos que iban camino de Guadalupe.

La parroquia madre de esta zona de La Jara se situaba en el actual despoblado de Santiago de Zarzuela en la vecina localidad de Aldeanueva de Barbarroya pero, arruinada esta iglesia en época temprana y despoblado el lugar, pasó la preeminencia a la iglesia de La Estrella, de la que llegaron a depender hasta doce templos jareños. Tal vez por esta circunstancia es uno de los escasos edificios que tienen cierta monumentalidad en esta humilde comarca. Se construyó bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción y se compone de tres naves. Su capilla mayor está cubierta por un alfanje octogonal con lacería mudéjar tardía en forma de estrella y las naves están cubiertas por un sencillo artesonado. Las dos portadas son platerescas y de cierta calidad. La del norte está porticada y la del sur o "del Sol" es de medio punto con frontón y un gastado escudo en su interior. Las ventanas y las cornisas delatan su estilo gótico aunque de transición al renacimiento. El retablo también es gótico pues el templo fue construido en el siglo XVI y se sitúa sobre una pequeña  elevación desde la que se puede contemplar una hermosa vista de la sierra y del pueblo. La imagen de Nuestra Señora de la Asunción fue labrada en los años cuarenta por el artista de La Calzada de Oropesa Nicolás Soria Tirado, alumno de Benlliure y amigo de Julio Romero de Torres.

Vale la pena dar un paseo por el pueblo observando la bonita arquitectura popular de pizarra a veces blanqueada. Junto a Campillo de la Jara, tal vez sea éste el pueblo de la comarca que conserva en mayor grado las construcciones tradicionales, aparte de algunas casonas de cierto interés. Son curiosas algunas ventanas protegidas por un cubreaguas de pizarra sobre el dintel, los esquinazos de algunos edificios rematados en paredes curvas o la entrada de una vivienda con un engorronado de piedra rodada formando dibujos geométricos delante del portal. En el entorno del pueblo se reparten graciosas fuentes cubiertas, pozos, cruces y chozos de bonita arquitectura popular.

A unos tres kilómetros del casco urbano en dirección oeste, por la pista que va a Carrascalejo, se sitúa el paraje de "La Puente". Sobre el arroyo Andilucha cruza un puente de aspecto medieval de buena factura y con el piso bien empedrado. Aguas arriba y aguas abajo del puente se sitúan sendos pozos con sus pilas de lavar en un conjunto muy ameno para visitar. Es agradable recorrer el arroyo Andilucha, que va trazando numerosas curvas en su recorrido en unos parajes solitarios y áridos pero con cierto encanto y algún arruinado molino.