Via Verde PDF Imprimir E-mail

  Partimos desde La Estrella por la pista asfaltada que une nuestro pueblo con la vecina localidad de Aldeanueva de Barbarroya. Discurre el trayecto hasta el río Uso atravesando el típico paraje jareño de encinar y monte bajo. Cruzamos el río, en cuya orilla oriental se puede todavía ver aguas arriba el molino llamado de Socozón, en el que podremos curiosear sus cárcavas y el cubo en el que se almacenaba el agua antes de mover los rodeznos mediante el chorro que salía por el saetillo. Es interesante recorrer las pintorescas riberas graníticas del río Uso donde abundan los apreciados espárragos de cambronera de La Estrella. Subimos después en dirección a Aldeanueva y nos encontramos con la Vía Verde de La Jara discurriendo en paralelo.

  Este trazado ferroviario es más conocido en la zona como la Vía del Hambre. El tradicional aislamiento y subdesarrollo del occidente peninsular movió a algunos políticos de principios de siglo a iniciar determinadas obras públicas que potenciaran las comunicaciones entre el centro y Extremadura. Una de ellas sería la línea de ferrocarril entre Talavera de la Reina y Villanueva de la Serena. En 1926, durante la dictadura de Primo de Rivera, llegan los  primeros ingenieros para realizar el proyecto del tendido de la vía férrea. En los pueblos de su recorrido la noticia despierta gran alegría pues el trazado discurre por lugares con una agricultura casi de subsistencia y se vislumbra la posibilidad de que a los escasos jornales agrarios, obtenidos fundamentalmente de la explotación olivarera y cerealista, se puedan añadir las numerosas peonadas que traen consigo las obras ferroviarias.

  Sin embargo, cuando en los años treinta se detienen los trabajos, los problemas sociales y las hambrunas de la época se ven agravados. En la mentalidad popular ha quedado desde entonces el nombre de Vía del Hambre para denominar a esta línea que durante el año de 1958 ve reanudados los trabajos, pues piensa entonces la administración en los beneficios que podría suponer este enlace por ferrocarril con Extremadura, para facilitar la comercialización de los productos obtenidos de los nuevos regadíos del Plan Badajoz.

  Se finaliza casi todo el trazado. Se construyen sus puentes, estaciones, viaductos y túneles pero no se llegan a tender las vías salvo en un pequeño tramo de la zona extremeña de su trayecto. Hoy solamente nos queda de aquellas obras un camino transitable y de escasa pendiente, tal como corresponde a los trazados ferroviarios, que puede utilizarse cómodamente para adentrarnos en plena naturaleza. Jalonan el recorrido las estaciones fantasmales abandonadas y numerosos túneles que hacen las delicias de los más pequeños.

  En nuestro paseo desde La Estrella podemos recorrer la vía en dirección a Calera o hacia el Puerto de San Vicente, aunque en esta ocasión seguiremos su curso en dirección norte, hasta el río Tajo.

  Antes de empezar, podemos tomar un camino que parte en dirección oeste de la carretera que llevamos junto a la vía. Recorridos unos trescientos metros de ese camino, encontraremos una roca situada en la misma margen izquierda que los lugareños conocen como "El canto del Perdón". En este lugar mágico y curioso podemos observar sobre la piedra un grabado rupestre que, aunque tiene labrada junto a él una fecha del siglo XVIII, se trata probablemente de un grabado de la Edad del Bronce con añadidos posteriores. La tradición popular asegura que si arrojas una piedra y formulas un deseo, éste se cumplirá y se perdonarán tus pecados. Se explica el origen de la creencia en cierta pendencia sucedida en un mesón del pueblo, un hombre es perseguido con saña por el  ofendido que pretende dar fin a su vida, pero cuando llegan a este paraje y ya está a punto de consumarse el asesinato por venganza, el agresor se arrepiente perdonando la vida a su víctima. En algunas versiones se dice que la Virgen se aparece a continuación.

  Seguimos la vía y llegamos hasta la estación de Aldeanueva, donde incluso hubo un jefe de estación que nunca vio pasar un tren. Junto a ella se encuentran los almacenes, las viviendas de los empleados y hasta un palomar. En el pueblo es interesante visitar el templo parroquial y el gran lavadero de pilas graníticas donde las mujeres hacían antiguamente la colada. Por un camino que discurre hacia el sur será interesante acercarse a la ermita de la Virgen del Espino, graciosa construcción rodeada con una agradable zona de esparcimiento. Situados nuevamente en la estación, cruzamos un túnel y seguimos entre los berroqueños taludes graníticos cortados a base de barrenos. Pronto nos encontraremos ante una hermosa vista sobre los riberos del Tajo cubiertos de almendros, olivos silvestres o acebuches en gran densidad, cornicabras y chaparreras. Poco después llegamos al conocido como Puente de Amador, viaducto famoso en su época por ser uno de los de mayor altura de España y desde el que algunos practican actualmente puenting. Si todavía tenemos fuerzas podemos seguir la vía hasta Calera pasando por varios túneles y contemplando posiblemente los conejos, perdices y venados que se encuentran en la zona que es de gran belleza por las vistas panorámicas sobre el reculaje del embalse de Azután en el río Jébalo.